¡Hola,
hola!
A mi
abuela le encantaba hacer rosquillas, siempre mi hermana y yo la ayudábamos a
hacerlas y llenábamos unas ollas enormes de rosquillas… ¡Para dar a todo el
vecindario, vamos!
¿Y
por qué os estoy contando esto? Pues porque por fin hemos pasado a la fase 1 de
la desescalada y podré ir al pueblo a visitar a mis padres y a mi abuela… y hoy
he pensado: “¿por qué no les hago unas ricas rosquillas y se las llevo mañana?”
y eso he hecho, me he puesto manos a la masa y aquí tenéis el resultado…
La
receta la he sacado de la página https://www.misthermorecetas.com/
Aquí
podéis encontrar miles de recetas riquísimas con o sin thermomix…
¡Espero que
os guste!
·
Ingredientes: (para 40 unidades)
– 200 g. de azúcar
– la piel de 1 limón, sin nada de parte
blanca
– 3 huevos
– 100 g. de aceite de oliva «suave» (o
de girasol)
– 50 g. de anís (licor)
– 500-550 g. de harina de repostería
(según el tamaños de los huevos)
– 1 sobre de levadura química en
polvo
– 1 pellizco de sal
– para freír: aceite
de oliva suave o de girasol
– para rebozar: azúcar
·
Preparación:
En el vaso de la Thermomix ponemos
el azúcar y lo pulverizamos durante 30 segundos, a velocidad 5-7-10.
Añadimos la piel del limón y
programamos 1 minuto, velocidad progresiva 5-7-10. Agregamos los huevos, el aceite y el anís. Programamos 10 segundos, a velocidad 6.
Incorporamos la mitad de la harina, la levadura y el
pellizco de sal. Mezclamos durante 8 segundos, a velocidad 6. Echamos el resto de la
harina y programamos 15 segundos, a velocidad 6.
Tiene
que quedar una masa blanda pero que se pueda manejar con las manos, si no es
así, añadimos 50 g. de harina más y programamos 30 segundos, vaso cerrado y velocidad espiga.
Dejamos que la masa repose dentro del vaso durante 15 minutos.
Nos untamos las manos con aceite y sacamos la masa del
vaso para ponerla sobre una superficie enharinada. Hacemos pequeñas bolas, del
tamaño de una nuez, las aplastamos un poco con las palmas de las manos y con
los dedos hacemos un agujero en el centro, que estiraremos para que al freírlas
no se cierre.
Las freímos en abundante aceite
caliente, las sacamos y dejamos que escurran sobre
papel de cocina. Cuando
todavía estén calientes, se rebozan en azúcar.
Consejo: Si queréis que vuestras rosquillas os
queden más blanditas, las podéis mojar en leche o en coca cola antes de
rebozarlas en azúcar.
Asique
ya sabéis, ¡manos a la masa!








































